Rutina del minuto y medio en la ducha
Por todos es bien conocido los beneficios de una ducha fría, sobre todo en lo relacionado con la circulación. Pues bien, los expertos de “Career Girl Daily” han dado con la fórmula ideal para hacer de la ducha un ritual fantástico tanto a nivel físico como mental. Se trata de la rutina del minuto y medio en la ducha, la cual promete proporcionar una dosis de energía y vitalidad extraordinaria. Una rutina que ahora mismo es tendencia y a la que se han unido incluso celebrities de la talla de Victoria Beckham.
¿En qué consiste la rutina de los 90 segundos en la ducha?
Se trata de un ritual muy sencillo. Una vez entres en la ducha, debes lavarte bien todo el cuerpo como lo haces habitualmente. Luego, te aclaras con agua fría durante 30 segundos. Una vez transcurrido el medio minuto, cambias la temperatura del agua a caliente, entre 35 y 37 grados, durante otros 30 segundos. Y, por último, acabas con agua congelada otros 30 segundos. De esta manera, completas los 90 segundos.
Eso de terminar la ducha con agua congelada puede parecer una locura, sobre todo en los meses de otoño e invierno, pero los beneficios para el cuerpo son muchísimos. La ventaja más destacada de esta rutina de ducha, es que tiene un efecto vitalizante enorme ya que activa una sustancia llamada noradrenalina, la cual ayuda a hacer frente a la depresión.
¿Cuáles son los beneficios del agua caliente y del agua fría?
A continuación explicamos cuáles son las ventajas de ducharse con agua caliente y con agua fría:
● Agua caliente: cuando hablamos de agua caliente, nos referimos a que esta tenga una temperatura similar a la del cuerpo; es decir, que no vaya más allá de los 37 grados porque si no puede destruir las barreras naturales de la piel. Ducharse con agua caliente ayuda a dilatar los vasos sanguíneos y relajar todos los músculos del cuerpo, liberando así toda la tensión y el estrés acumulado. Además, el vapor del agua caliente en la ducha es muy ventajoso para personas con problemas respiratorios.
● Agua fría: por su parte, el agua fría estimula de manera considerable la circulación, por lo que viene muy bien para eliminar el cansancio, tanto físico como mental. Además, el agua fría estimula el metabolismo, eliminando toxinas y grasas acumuladas.
Ventajas del contraste frío-calor para el cuerpo
Una vez explicados cuáles son los beneficios de ducharse con agua fría y caliente por separado, vamos a señalar cuáles son las ventajas del contraste entre ambas como marca la rutina del minuto y medio en la ducha:
● Sistema inmunológico: el contraste del frío calor, mejora de manera notable el sistema inmunológico, el cual se encarga de combatir las infecciones.
● Circulación: tal y como hemos señalado, el agua fría activa la circulación. Por su parte, el agua caliente dilata los vasos capilares, mejorando así el flujo sanguíneo del cuerpo.
● Piel: la rutina de 90 segundos resulta muy beneficiosa para la piel. Por un lado, el agua caliente abre los poros; y, por otro lado, el agua fría los cierra. Además, el contraste de la temperatura del agua estimula la producción de colágeno, consiguiendo así una piel más tersa y elástica.
● Metabolismo: otro de los grandes beneficios de la rutina del minuto y medio es que activa el metabolismo, lo cual se traduce en un gran consumo de calorías. Con el agua fría el cuerpo intenta mantener su temperatura corporal, mientras que con el agua caliente se dilatan los capilares.
● Energía: esta es una de las principales ventajas de la rutina de ducha, y por la que cada vez más personas están enganchadas a ella; seguir el ritual de los 90 segundos cada mañana aumenta los niveles de energía en tiempo récord gracias a la activación de las terminaciones de la piel.
Los beneficios de la rutina de los 90 segundos en la ducha son muchísimos para el cuerpo. Basta con que dediques minuto y medio todas las mañanas para que el resto del día te sientas con más energía y vitalidad, así como con una piel más rejuvenecida. El primer día ducharte 30 segundos con agua congelada te costará, pero poco a poco le irás cogiendo el gusto, ¡y ya no podrás parar!